Los sistemas operativos basados en Unix, como es el caso de Android, otorgan permisos a las aplicaciones según el usuario que las ejecuta y el grupo al que éste pertenece.

La gestión del sistema en base a privilegios es, sin duda, una de las claves del éxito de los sistemas Unix, ya que permiten aislar los archivos y programas pertenecientes al sistema de los de los usuarios, haciéndolos más resistente frente a los virus u otros tipos de ataques.

En todos los sistemas Unix, incluido Android, existe un usuario especial al que se denomina históricamente root, sobre el que no se aplica ningún tipo de restricción de acceso, y que dispone de todos los privilegios de acceso, pudiendo crear o eliminar usuarios, acceder a archivos ocultos o de sistema y/o iniciar y acabar servicios, entre otros.acceso-root-android

Este superusuario, al que corresponden las tareas de supervisión y mantenimiento del sistema, es el encargado de la configuración de éste así como de la actualización del mismo.

¿Para qué sirve?

Con tan sólo alguna excepción meramente testimonial, los fabricantes de dispositivos Android impiden el acceso root a sus dispositivos, impidiendo la modificación de parámetros internos del sistema, lo que es en cierto modo comprensible, puesto que es relativamente sencillo estropear algo usando los privilegios del superusuario; si bien, en general, todo es reparable teniendo a mano una copia de seguridad.

En cualquier caso, los fabricantes suelen invalidar la garantía de un dispositivo Android si detectan que éste ha sido rooteado, con independencia de si la avería está relacionada con el rooteo o no.

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Pese a ello, existen pocas razones que justifiquen no rootear un teléfono Android.

Así, cualquier usuario debería enfrentarse a la tarea de obtener privilegios de root en su dispositivo si tiene la necesidad de:

  • Actualizar la versión del sistema, bien sea porque desea instalar una versión no oficial del mismo o bien porque desea instalar una versión oficial más moderna que aún no está disponible en su país o para su operador telefónico,
  • Realizar copias de seguridad de los datos de las aplicaciones o de las propias aplicaciones, que podrían no estar disponibles en el markt si tuviera que volver a instalarlas o podrían haber sido actualizadas a una versión incompatible con el dispositivo,
  • Instalar un firewall que impida el acceso a Internet por parte de ciertas aplicaciones,
    Modificar la configuración estándar de algún elemento hardware, como por ejemplo la propia CPU, el chip del GPS, etc,
  • Eliminar aplicaciones de sistema que no utiliza y que consumen espacio, sobretodo en dispositivos antiguos, cuyo espacio de almacenamiento era realmente insuficiente.

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Métodos para conseguir el acceso root

La obtención de permisos de superusuario en un teléfono Android se basa en explotar alguna vulnerabilidad del sistema que permita ejecutar comandos como el usuario root.

Esto, que puede parecer sencillo, no lo es tanto; ya que cada fabricante incorpora sus propios mecanismos de seguridad y versiones posteriores suelen invalidar mecanismos de rooteo que funcionaban correctamente.

Pese a todo, la mayor parte de los dispositivos Android son rooteables, y algunos de ellos, como el flamante Samsung Galaxy S3, lo han sido incluso antes de salir al mercado.

Si bien cada marca y modelo concreto tienen su propio mecanismo de rooteo, que contempla las características concretas del dispositivo al que se aplica, existen aplicaciones genéricas que explotan fallos comunes a una versión concreta del sistema, como por ejemplo “zergRush”, que funciona en dispositivos de Samsung, Motorola, Sony Ericsson o LG, entre otros, que usen Froyo o Gingerbread.

Por su parte, los smartphones de la taiwanesa HTC, se basan generalmente en la modificación del bootloader (programa de inicio del teléfono, que inicia el sistema tras realizar diferentes pruebas de seguridad. entre la que destaca la comprobación de que el sistema no haya sido modificado por parte del usuario).

No obstante, y pese a que el proceso no es complicado si se siguen las instrucciones específicas de cada dispositivo, no está exento de riesgos, por lo que deben seguirse las instrucciones al pie de la letra para evitar problemas.

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Peligros de ser root

Pese a que algunas aplicaciones, como por ejemplo Google Wallet pueden no funcionar correctamente en dispositivos rooteados, lo cierto es que el rooteo de un dispositivo Android ofrece más ventajas que inconvenientes.

No obstante, debe tenerse especial cuidado cuando se usan aplicaciones root, ya que es posible modificar o eliminar archivos esenciales que después no es posible recuperar, por lo que es muy recomendable disponer de una copia de seguridad del sistema, que puede ser realizada desde el recovery, por ejemplo.

¿Puedo actualizar mi dispositivo rooteado por OTA?

Normalmente al rootear el dispositivo se pierde la capacidad de acceder a las actualizaciones que publica el fabricante.

Esto, que en principio puede parecer un inconveniente, no lo es en absoluto, ya que al actualizar a una ROM oficial se pierde el root y éste podría no ser fácil de conseguir en la nueva versión.

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Aplicaciones específicas

Una vez conseguido el acceso root, es posible instalar un buen número de aplicaciones específicas que facilitan el acceso a funciones ocultas o inactivas del dispositivo.

A continuación te enumeramos algunas de ellas:

  • SuperSU: Presente en la inmensa mayoría de terminales rooteados, permite gestionar a qué aplicaciones concedemos permisos de superusuario y obtener información sobre cuando han hecho uso de dichos privilegios,
  • DroidWall: Permite restringir las aplicaciones a las cuales permitimos acceder a Internet, bien sea a través del acceso WiFi o 3G,
  • Titanium backup: Posibilita la realización de copias de seguridad de los datos de las aplicaciones,
  • Root file browser: Permite acceder a todos los archivos del sistema, incluidos los de sistema,
  • SetCPU: Permite modificar la velocidad máxima y mínima del procesador en base a perfiles,
  • Voltage Control: Similar al anterior pero en este caso la modificación se realiza al arrancar el teléfono y no se modifica. Permite también modificar el voltage máximo que recibe el procesador para cada velocidad, lo que puede suponer un ahorro de batería.

Últimas consideraciones

Como hemos indicado, el root de un terminal Android es una tarea relativamente sencilla, aunque no exenta de riesgos, por lo que te recomendamos recabar toda la información posible acerca del proceso, así como experiencias de otros usuarios, antes de realizarlo por primera vez.

De igual manera, te animamos a preguntar si tienes alguna duda sobre el proceso.

Saludos